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Andén 1 vuelve a reclamar un museo del metro para Madrid

Hoy celebramos la puesta en servicio de una nueva estación de metro, Paco de Lucía, posiblemente la última que veremos en mucho tiempo. Una de las tareas previas a la apertura de un nuevo tramo es la colocación de las “tablillas” con el nombre de las nuevas estaciones en los carteles con el recorrido de la línea. En este caso, como la estación es también final de trayecto, hay que cambiar también la denominación de la línea en aquellos sitios donde aparezca, como las tabillas de las estaciones donde haya correspondencia.

Como se ha hecho siempre con este sistema, Metro de Madrid ha decidido cambiar todos los carteles de la red donde apareciera el nombre de Mirasierra por otras donde aparezca Paco de Lucía, en lugar de poner pegatinas o, peor, textos escritos a mano con rotulador, que tiran por tierra toda la imagen corporativa de Metro. A nosotros, los miembros de Andén 1, este cambio nos parece correcto, porque se aprovecha de la ventaja principal de los carteles de tabillas: no precisar cambiar la totalidad de la señal cada vez que se necesite su modificación.

Lo que no nos parece tan bien es el destino que se ha dado a las tabillas. Las antiguas, que han servido durante los últimos cuatro años, se han tirado directamente a la basura. Todas excepto algunas que, afortunadamente, hemos conseguido salvar. Estos pequeños souvenirs serán guardados en el local de nuestra Asociación hasta que encontremos el lugar idóneo para que puedan verlas aquellos que estén interesados.

En otras redes de metro, el destino de alguno esos carteles habría sido la preservación en un museo dedicado al transporte público, mientras que el resto de los retirados se podría a la venta para los aficionados, que estarían más que encantados de poder adquirir una pieza como ésta. Además, esto supondría un pequeño ingreso atípico para las arcas de la empresa.

Sin embargo, aquí nos permitimos enviar una pequeña pieza de historia de nuestro metropolitano al vertedero. Imagínense cuántas piezas como esta se han perdido durante los últimos años, en los que se han cambiado miles de tablillas debido a la gran expansión de la red, cuando no hay una institución en Madrid que se encargue de su custodia, conservación y exposición al público.

Y no sólo son tablillas, que quizá es lo menos importante. Son señales, son enclavamientos, son máquinas de diversa clase, son carteles históricos, son publicidad, son uniformes de los empleados, son la arquitectura y la decoración de las estaciones… Nos hemos permitido olvidar hasta lo más importante, porque sin ellos no habría metro: el material móvil. Por eso, no queremos dejar pasar esta pequeña ocasión para recordar lo necesario que es un museo dedicado al transporte público en general, y al metro especialmente, en Madrid.

Nuestra red de metro acaba de cumplir 95 años, llenos de historia y recuerdos presentes en todos los madrileños. Tanto, que el éxito de público que ha tenido la exposición dedicada a este aniversario, situada en la histórica estación de Chamberí, ha llevado a la prolongación de ésta sin fecha de cierre definida. Queda más que claro que una estación restaurada se queda corta. A pesar de los últimos años, los madrileños están bastante orgullosos de su metro y quieren conocer todo acerca de cómo ha sido, es y será una parte muy importante de sus vidas. Qué mejor reconocimiento para todos que un lugar donde poder divulgar la riqueza acumulada durante tantos años al servicio de la ciudadanía.